Conceptos

Ante cualquier proyecto, lo primero que deberíamos hacer es focalizar el resultado. Tener más o menos (mejor si es más) claro el resultado que esperamos obtener. No sirve el genérico (los genéricos, habituales) de contestar: «Quiero vender más», «Quiero un aumento en los ingresos», porque esta respuesta es obvia, es lo que todos buscamos (casi) siempre. Se trata en este caso de buscar objetivos más focalizados, tomarlos como un camino antes que como una meta. Y que ese camino nos lleve al lugar que buscábamos, a lo que es realmente el deseo.

Es dificil, además, encontrar atajos, caminos rápidos para llegar al fin. Todo requiere un tiempo, un desarrollo, una maduración.

Las prisas nos pueden encaminar hacia trayectos equivocados, que pueden ser más veloces pero poco consistentes.

Y por eso vamos a los conceptos, a una plasmación de la idea pero que puede desarrollarse de diferentes maneras. Incluso aprovechar estos desarrollos en distintas ideas, en varios proyectos. Concepto que debemos ser capaces de transmitir y asociarlo a nuestra imagen de marca. Para atrapar esto, podemos utilizar herramientas de todo tipo o incluso, mejor aún, unirlas todas y segmentarlas en diferentes fases. Es una buen idea en cuanto a que hace que nuestro proyecto siga vivo, avanzando, evolucionando y cambiando y esto le gusta mucho a nuestro Gran Google, facilitará un posicionamiento natural ( si es que nuestra continuidad es real y efectiva).

Un concepto puede aglutinar distintas ideas y diferentes espacios; dividirse, compartirse y volver a unirse, de manera que tengamos un resultado óptimo y, sobre todo, original.

Después de tener una idea que deseamos desarrollar, no olvidemos esto: concepto